Es interesante observar cómo el comportamiento de un grupo y de nuestro entorno influye en nuestro comportamiento individual. De esta manera, en muchas ocasiones actuaremos como lo hace un grupo a pesar de que nosotros, como individuos, no nos comportaríamos así.

Esto podemos aplicarlo al consumo, política y otras tantas situaciones en las que, simplemente, actuamos y seguimos a la gran mayoría.

He aquí un video para ilustrar la Influencia de Grupos.

Un experimento realizado en un ascensor en el que todos los personajes (compichados) se suben al ascensor mirando de espaldas a la puerta, excepto el “conejillo de indias” que lo hace como lo hacemos todos habitualmente, mirando a la puerta. Veamos las distintas reacciones. Interesante!

http://www.youtube.com/watch?v=65iyo2jYBfU&feature=youtube_gdata_player

 

Artículos sobre este tema:

http://online-psicologia.blogspot.com/2007/11/influencia-del-grupo-sobre-sus-miembros.html

http://www.loshornoslp.com.ar/capacitacion/mi_libro/tema09.htm

 

 

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One Response so far.

  1. Alex Moreno Font dice:

    ¿Hasta qué punto la presión social, nuestro entorno, gana la batalla a los “principios” o valores del individuo? Sinceramente cada vez estoy más de acuerdo con la idea de que el ser humano como individuo lleva muy mal lo de no encajar en su entorno, hasta tal punto que es una necesidad primordial, antes que cualquier otra.

    Creemos muchas veces a ciencia ciega que nosotros tenemos unos valores, unos principios que nos hacen ser de una manera, e interactuamos con ese entorno en función de ellos.

    Pero, ¿y si nos fuéramos formando en función de lo que el entorno “exige” de nosotros?, ¿y si tuviera más peso la necesidad imperiosa de encajar en el entorno? Un ejemplo, nuestros amigos piensan que actuaremos de una forma y de no ser así, podemos pensar que seremos rechazados, a primera instancia, yo pienso, si me pidieran que hiciera algo con lo que no estoy de acuerdo, no lo haría de ninguna manera.
    Pero, ¿y si somos mucho más vulnerables a ese tipo de cosas que de una forma explícita el entorno no nos pide, por lo que nuestra parte consciente no lo detecta, pero de manera implícita nos lo exige? ¿Y sí nuestra forma de ser se crea de esa manera, se nutre de nuestro entorno para adaptar valores morales y hacerlos nuestros?

    No estoy diciendo que piense de tal manera, sino, que hay que plantearse este tipo de preguntas. Cuándo una persona realiza cualquier acción, se sabe que tiene una repercusión, la que sea, pero la tiene. Esa repercusión moralmente puede ser valorada positivamente o negativamente (el bien y el mal), independientemente de ello, si nuestra acción nos permite encontrar: o bien una aceptación de nuestro entorno más cercano (aquel que nos influye) o por el contrario simplemente ocupar un lugar en ese entorno, antes que no ocupar ninguno, probablemente la llevemos a cabo, aunque se catalogue de negativa.

    Por lo consiguiente, el ser humano, necesita formar parte de este puzle llamado entorno, la valoración moral es algo secundario y al fin y al cabo subjetiva, dependiendo del prisma que se esté utilizando.

    Es fácil cuándo disponemos de diferentes “subentornos” que “evalúan” nuestra manera de ser y las cosas que hacemos, de esta manera podemos elegir, y creer que estamos siendo fieles a lo que somos, ya que podemos elegir dónde encajar.

    Pero ¿qué pasaría cuándo disponemos de pocos subentornos? O es más, ¿cuando no disponemos de ninguno, y tenemos que encajar de la manera que sea en algún sitio? Pues en mi opinión, que llevaríamos a cabo cualquier conducta con tal de encajar en ese puzle, en ese entorno, sin valorarla moralmente ya que no tendríamos forma de valorarla al no existir subentornos que nos permitieran hacerlo.

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